sábado, 12 de julio de 2008

Deformación Ventiúnica

Carla Alvarenga

La inserción masiva y protagónica de la mujer en las sociedades, sobre todo las occidentales, ha sido el motor de lucha de un gran movimiento revolucionario, como lo fue y sigue siendo el feminismo. Sin embargo el significado heredado por las últimas generaciones de féminas, parece estar algo desviado, y es que mientras para las grandes figuras protagónicas de este movimiento a nivel mundial, la meta y el ideal eran lograr un papel importante y reconocido en todos los sectores, un trato digno de ser humano activo y no el de uno meramente reproductivo y servicial, para la inmensa mayoría de los que viven este siglo XXI el feminismo se ve representado más que en una gerencia espléndida, una estudiante reconocida o una atleta insuperable, en mujeres que compiten con los hombres en base a la tolerancia etílica o a la capacidad sensual-sexual. La liberación y representación de la mujer es confundida con el libertinaje y la igualación, el concepto y uso de la palabra feminista está siendo deformado.

Para muestra un botón

Si un hombre en este siglo de la abundancia cromosómica XX, que ha sido criado a lo venezolano donde la hombría se encuentra exclusivamente metida entre las piernas de una mujer, y donde la belleza femenina es abrumadora (artificial o no), creer que siendo él tan pícaro, inteligente, cariñoso, caballeroso… se va a pasar el switche de hombre comprometido en medio de un grupo homogéneo y amistoso, integrado por algunas bonitas, carismáticas e inteligentes mujeres, con quienes sale frecuentemente además de compartir un alto número de horas diarias; y que lo va a hacer dando muestras de la inmensa fuerza de voluntad que tiene, del amor por ti y por lo que han construido, sin tomar en cuenta sus hormonas y deseos, esos mismos con los que te cautivó y que lo han caracterizado; es un pensamiento mucho más que casto. Más aún, si hay una en especial que resultó ser la más inteligente, colaboradora y chévere de todas, con las que los mensajitos fluyen hasta altas horas, y a quien frecuentemente se le daña el carro, necesitando de su bondadoso auxilio y compañía, esa misma que no se escapa de mencionar en cualquier conversación y que cuando conociste, o mejor dicho viste, resultó ser la más simpática del grupo, a la que todos llamaban, abrazaban, buscaban... Dicen que las apariencias engañan, sólo hay que ser realistas y recordar que para muestra, un botón.


(4o semestre - Taller de Redacción II - 2006

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