domingo, 1 de junio de 2008

El marihuanero

Michelle Falsone García

Los medicamentos son drogas. El Lexotanil, la marihuana y el Prozac son calmantes. Los calmantes son medicamentos, y los medicamentos generan adicción. Pero sólo consigo dos de ellos en la farmacia. Es acaso la forma del estado occidental de decir: “No está mal el que le da una sobredosis de anfetaminas, o de antisicóticos, pero si está vetado aquel que fume marihuana”. ¿No sería más sensato prohibirlos todos? Si todos generan reacciones negativas en el sujeto, alterando su sistema nervioso, sus procesos cognitivos, su percepción del entorno, ¿no sería normal que ninguno estuviese a la disposición del comprador? Pues no.

Las propiedades sedativas y terapéuticas de la marihuana han sido comprobadas científicamente, y su uso se remonta a la China de 2700 AC, como sedante y analgésico de preferencia en el herbario chino. Actualmente ha sido usada en numerosos casos de enfermedades, muchas de ellas terminales, como ayuda al paciente para sobrellevar el dolor físico de su enfermedad.

Comparada inclusive con el cigarrillo, la marihuana es menos dañina. Más natural por así decirlo, el cigarrillo de la marihuana contiene hojas secas trituradas del cáñamo, mientras que al cigarrillo común le agregan una cantidad de aditivos químicos incorporados por los humanos para hacerlo adictivo, que lo hacen por ende, perjudicial para el organismo.

Estudios han concluido que el uso continuado de la marihuana no produce dependencia física, pero sí hábito psicológico. ¿Cómo se explica entonces la “adicción a la marihuana”? Podríamos usar como ejemplo lo que sucede en Europa. Cafés existen en donde no sólo se permite su uso, sino que están destinados exclusivamente para servir a esa función. Fumar un cigarrillo de marihuana no es muy diferente a fumar un cigarrillo de nicotina. Para ellos no existe tal cosa como el “Marihuanero”, pues al fumarlo no son automáticamente parte de lo otro, la “otredad”. Mucha discrepancia con la visión occidental. De este lado del charco el enfoque es distinto. Fumar marihuana es igual a marihuanero, que es igual a drogadicto, que es igual a la parte oscura y excluída y rechazada de la sociedad, es decir, el otro. Hace un par de años salió una estadística que revelaba que, aunque la cantidad de personas en América que fumaban marihuana era menor que el número de personas que lo hacían en Europa, de esa cantidad en América la mayor parte experimentaban con otras drogas más pesadas y la probabilidad de adicción era muy alta. Mientras que en Europa, porcentualmente, el número era mucho menor, pues el haber fumado marihuana no los llevaba involuntariamente a buscar otras drogas.

Qué otra cosa es ser marihuanero sino la etiqueta occidental que se da. Un estereotipo despectivo, una desvaloración del sujeto como persona, como ser humano. ¿Y a qué lleva esto? A que la persona se recluya en sí misma y en su círculo seguro de personas con las que se identifica, personas que lo entienden, que son como él, parte de lo otro, los excluidos de la sociedad, que generalmente se aíslan en su mundo, necesitando drogas más fuertes para poder mantenerse en él. Y la exclusión no sólo comienza y termina con la sociedad, sino también con ellos, pues su concepción de mundo está dada por la sociedad en la que viven, y muy dentro, la visión que tienen de ellos mismos es análoga a la visión que tiene el entorno.

¿Entonces la prohibición de la marihuana no estigmatiza al consumidor vetándolo en la sociedad?, ¿no es ella en gran parte culpable de la drogadicción?

(4o semestre - Taller de Redacción II - 2008-1)

2 comentarios:

Yimmi dijo...

Buen texto.
Recuerdo una vez que fui con un amigo a unas jornadas para donar sangre. En la encuesta que te pasan para saber si eres parte de los "grupos de riesgo" aparecía la pregunta: ¿Ha consumido drogas aunque sea una vez?
Hubiese sido interesante pedirle a los bioanalistas que definieran la palabra "droga", pero en su lugar, mi amigo le dijo: "Yo fumé marihuana hace muchos años y fue una sola vez ¿No puedo donar sangre?", recibiendo como respuesta un rotundo y ausente de explicaciones NO.

Muy buena iniciativa este blog ¿Cómo es el mecanismo para participar en él con textos?

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Caco dijo...

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